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Las Escuelas Montessori son muy diferentes a las escuelas tradicionales que todos conocemos.
Generalmente, en una escuela tradicional  la educación se presta de manera frontal, es decir, el maestro está frente a los niños que están sentados en mesa bancos o en pupitres, todos del mismo tamaño y unos detrás de otros.  Él da su clase sobre un tema específico (por ejemplo: las tablas de multiplicar) y todos los alumnos escuchan, a veces toman apuntes, trabajan en sus libros en la misma página, o resuelven el mismo ejercicio. El maestro ayuda a los niños que requieren un poco más de explicación, en la medida que el programa o su tiempo se lo permitan y algunos niños muchas veces quedan con lagunas sin resolver, a pesar de la buena voluntad del maestro. Todos los pequeños cursan el mismo grado y las edades son casi iguales con alguna excepción.

En Cintli Montessori se manejan 2 a 3 grados en cada grupo, (en Montessori los llamamos ambientes), habiendo por lo tanto más diversidad en las edades.

Los estantes, mesas y sillas son adecuados al tamaño de los niños y están acomodados individualmente o en pequeñas islas; dichos estantes contienen alrededor de 250 a 500 materiales según el nivel, que originalmente fueron ideados por la Dra. Ma. Montessori a través de la observación constante hecha a sus alumnos, y que a su muerte, siguiendo su filosofía y según las necesidades de cada país y de la época, se han seguido agregando constantemente.

En cada ambiente hay también plantas y algún animalito que son cuidados por los mismos niños. Además se utilizan también los materiales y libros de texto gratuitos, y otros adicionales de acuerdo al programa de la Secretaría de Educación Pública, ya que nuestro preescolar y primaria están incorporados a la misma.

Los maestros, (en Montessori se les llama guías), imparten sus lecciones individualmente o en pequeños grupos, sobre diferentes materias o temas según sea el interés del alumno, o si deciden que algún niño o grupo de niños lo requieren,  de acuerdo al programa o al plan de trabajo. Los libros se manejan también de manera individual y se programan ejercicios de la misma forma. El maestro puede resolver dudas o repetir una presentación la cantidad de veces necesaria, ya que el programa va adelantando individualmente según la capacidad y el ritmo de cada pequeño.
Hay además “círculos” diariamente con el grupo completo, donde tanto niños como adultos exponen temas de interés general, incluidos los papás, mamás y abuelos.
Los niños más grandes ayudan a los pequeños a reafirmar conceptos que los primeros ya dominan, y los últimos recuerdan a los mayores algún concepto olvidado.

Existen reglas determinadas por maestros y alumnos para el mejor funcionamiento del ambiente y hay límites que no pueden ser trasgredidos de ninguna forma. El respeto es mutuo en todo momento y no se manejan castigos sino consecuencias lógicas.

 

 
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